Uno de los mitos más comunes que los padres tienen, es que el trabajo del docente es simplemente enseñar el libro de texto. Después de todo, ¿no es el libro de texto lógico y eficiente? Por ende, muchos padres naturalmente creen que el aprendizaje efectivo es más cantidad que calidad.

Mientras BSI se convierte en una escuela IB, continuamos enfatizando que los profesores no deben únicamente apoyarse en los libros de texto para enseñar una materia. Sin embargo, se percibe una necesidad de “cubrir” el contenido al detrimento de la experiencia significativa y duradera del aprendizaje de los estudiantes.

Les podemos asegurar que no hay estudios que apoyen los méritos de una “instrucción en modo de cobertura”. Al contrario, una síntesis de treinta años de investigación sobre aprendizaje y cognición señala que este método previene que los estudiantes desarrollen competencias necesarias para el futuro. Mientras que las metodologías instructivas donde se aprende a través de ejemplos de como expertos organizan y resuelven problemas, son de ayuda para el aprendizaje de los estudiantes. (Bransford et al., 1999)

Entonces, ¿cuál es el trabajo de un docente? Mi creencia es directa: el trabajo de un docente es causar el entendimiento, que se refleja en logros significativos. Por ende, él o ella debe facilitarla visión del estudiante y entrenarlos a transferir sus conocimientos y habilidades. Este es realmente el trabajo de un docente.

Con este fin en mente, el contenido sirve como medio y el libro de texto sirve como uno de los muchos recursos. El libro de texto no es el programa de estudio ni tampoco es el currículo. Es nuestro más sincero deseo que como comunidad escolar veamos una indagación basada en un aprendizaje real y duradero. 


Suyo en el aprendizaje,
Paul D. Combs
Headmaster